lunes, 13 de abril de 2015

Magia y pasión en la Ciudad de la Lectura

 


La creación de Un cuaderno en la escalera, hace poco más de dos años, me ha aportado no sólo la posibilidad de darme a conocer como escritora sino, además, la oportunidad de entablar contacto con personas que aman la literatura tanto como yo. Así conocí a Inmaculada Jiménez Gamero, por ejemplo. Aunque también es escritora, ella fue una de las primeras en depositar un comentario en mi blog, en calidad de lectora.

 
Durante un tiempo fuimos "amigas virtuales", pero como la casualidad quiso que la distancia geográfica no fuese un impedimento para conocernos, no tardamos ni dos meses en sentarnos juntas a tomar un café y conversar, como si nos conociéramos de toda la vida. Ahora somos grandes amigas que, entre otras muchas cosas, comparten su pasión por las letras.
 
 


Eso sí, si en algo nos diferenciamos es que yo soy más propensa a encerrarme a escribir y olvidarme del mundo; Inma, en cambio, si bien jamás deja de escribir, tampoco se le escapa ni una sola oportunidad de asistir a tal presentación o tal otro evento. Es un torrente de ideas, no se está quieta. Por eso no me pilló por sorpresa cuando me anunció que tenía una iniciativa para crear un grupo de tertulias literarias, hace ya un par de primaveras.

 


¿Pero dónde, cómo y cuándo? Me preguntaba yo, que no hubiera sabido ni por dónde empezar. Ella, sin embargo, siempre sabe a qué puerta llamar. Hacía tiempo que conocía a Granada Sandoval, poeta y escritora que durante veinticinco años fue presidenta del Círculo Artístico Literario Semillero Azul, entidad de la que formó parte también la pintora María Pilar Gómez de Miguel, primero como vicepresidenta, y luego como miembro del jurado del Certamen Literario que Granada creó. Por separado, cada una en su disciplina, han acumulado largas trayectorias, literaria la una, pictórica la otra; pero es que juntas forman un tándem inseparable en el que el amor por el arte y las letras mueve montañas. Poseen amplia experiencia en este tipo de actividades, tanto en lo que a encuentros literarios se refiere como a presentaciones de autor, exposiciones, etc. Y como Mª Pilar, además de una excelente pintora, es en la actualidad la presidenta de la entidad Cornell'Art Traços (con sede en el Centre Cívic Sant Ildefons, donde imparte clases de Pintura), Inma acertó de lleno al pensar en ella.

Se nos concedió el espacio solicitado y, desde entonces, nos reunimos el primer martes de cada mes para hablar de un autor, desmenuzar su obra y exponer nuestras distintas opiniones sobre la misma. Somos un puñado de personas con algo en común: la pasión por la literatura. A veces son autores antiguos, otras modernos; en ocasiones autores que pasaron hace tiempo a mejor vida, en otras autores que siguen activos. Han pasado por nuestros particulares debates personajes de la talla de Federico García Lorca, Antonio Machado, Walt Whitman, Almudena Grandes, Gabriel García Márquez, Carmen Posadas, Isabel Allende, Antonina Rodrigo, Granada Sandoval... Todo ello en un ambiente amistoso, cálido y entrañable.



 

Fue poco después de iniciar esta aventura cuando Ediciones Tombooktu me ofreció la posibilidad de publicar Pasión en Marrakech. La idea de hacer una presentación en Cornellà de Llobregat surgió en estas tertulias, pero se fue posponiendo por unas razones u otras. Pasó el tiempo, y fue precisamente Inma, con esa capacidad resolutiva que la caracteriza, la que insistió en el tema. Al fin pusimos fecha y hora, y el resto fue coser y cantar.

 










Debo decir que estoy agradablemente sorprendida por la pasión y la entrega que mi apreciada amiga Mª Pilar Gómez de Miguel ha empleado en resolver los entresijos que conlleva la organización de un evento de tales características. Me emociono al pensarlo, y no encuentro suficientes palabras de agradecimiento.
 


La presentación tuvo lugar el pasado viernes, 10 de abril, a las 19'30 horas, en la sala de actos del propio centro cívico en el que celebramos nuestras tertulias mensuales. Fue una tarde maravillosa.


 

Como ya sabéis, cuando voy a tener que hablar en público me pongo siempre un pelín nerviosa en días anteriores, y sobre todo en las horas previas. ¡Y eso que ésta ha sido mi quinta presentación! O sea que ese viernes iba como las locas. Vivo en Barcelona y no dispongo de vehículo propio, tengo por costumbre viajar en transporte público. Cornellà no está lejos y suelo ir en metro, pero ese día tenía que llevar la maleta con los libros, un par de bolsas con cosas de picar, otra con bebidas, el bolso, los tacones... La verdad es que cuando mi vieja y querida amiga Judith me llamó y se ofreció a pasar a recogerme con su coche fue para mí como si se abriera el cielo y bajase un ángel a rescatarme. Y no sólo eso, sino que una vez allí me ayudó con la logística de última hora. ¡Es un solete!





¿Qué más puedo añadir? Todo salió a pedir de boca. No hubo lleno absoluto, pero casi... Me sentí muy a gusto, muy arropada. En la mesa me acompañaron Mª Pilar, Granada e Inma, en un primer momento; después llegó Joana Piñero, que se retrasó por motivos justificados, del todo ajenos a su voluntad. Descuartizaron mi obra milímetro a milímetro y, con una habilidad sorprendente, lograron que a las personas que aún no la conocían le entraran unas tremendas ganas de leerla. Me sentí muy querida, admirada y respaldada.

 

Quiero dar las gracias al cariñoso público que me acompañó esa tarde, y en especial a:
Manuel Moreno (presidente del Centro Andaluz Blas Infante); Félix Mate (vicepresidente del Círculo Artístico Literario Semillero Azul) Francisco Domingo (fotógrafo); Anabel Pérez (escritora) Genoveva Fernández (directora del teatro “Máscaras”) Paulí Collado (escultor y director de cine); Narciso Vizuete (representante de la entidad Contra la violencia de género, que ha grabado un vídeo de la presentación estupendo); Pepa Fraile (escritora); José Manuel Parrado (concejal de deportes del ayuntamiento de Cornellá); Mary Crisóstomo, Julia Relancio, Amelia Cabestany, Rosi Díaz, Charo Moreno (de la escuela Cornell'art Traços)...
 
Y, por supuesto, también doy las gracias a mi hijo Christian (que estuvo en el puesto de ventas al pie del cañón); a mi marido, Zuhair; a mis padres, Plácido y Ana; a mi hermana Anita; a mis compañeras de tertulias; a mis amigas; a las amigas de mis amigas, etc, etc...

Una vez más a mis queridas compañeras de mesa: Mª Pilar, Granada, Joana e Inmaculada, porque no imagino a nadie mejor para ensalzar como lo hicieron a mi niña, Pasión en Marrakech, y a mi propia persona. GRACIAS.
 
Y, cómo no, al Ajuntament de Cornellà de Llobregat, por permitir este tipo de actos en la Ciutat de la Lectura.



 
 



sábado, 28 de febrero de 2015

Escritor, no hay camino, se hace camino al escribir




A veces me pregunto cómo sería mi vida si a los dieciocho años ya hubiese tenido claro que quería ser escritora. Sabía que lo que más me gustaba era escribir, además de dibujar y pintar. A mis padres no les parecía muy práctico, ni útil; ni lo uno, ni lo otro; y a mí el futuro se me antojaba como una enredada madeja de lana llena de nudos e incógnitas, que me veía incapaz de desenmarañar. Era una excelente estudiante, eso sí, y de lo más aplicada. Pero también una muchacha tímida, solitaria, introvertida, con un enorme mundo interior que superaba con creces al exterior. Me gustaban dos carreras: Bellas Artes y Periodismo. Supongo que lo expresé en voz alta, pero con la boca pequeña. Aún no había aprendido que nadie te regala nada y que debes luchar con ahínco para lograr lo que quieres. Aunque primero debes tener claro qué es. Me licencié en Psicología como hubiera podido hacerlo en Historia o en Sociología, por decir algo. Y he dado demasiados tumbos antes de comprender cuál era el camino que de verdad deseaba recorrer.





Mi primer libro nació de la desesperación, la angustia y el desamor. Tenía treinta y cuatro años, un matrimonio roto a mis espaldas, el corazón hecho añicos, la autoestima por los suelos, una montaña de deudas por pagar, una criatura que alimentar y un trabajo que apenas me daba para vivir cuando vomité Me separé, aunque le amaba demasiado.





Mi segundo libro nació de la ilusión, el renacer y la esperanza. Superados al fin los desaguisados de mi relación anterior, volví a enamorarme como una chiquilla de quince años. De esas renovadas ganas de vivir y de amar surgió mi primera novela: Los ojos de Saïd.






Mi tercer libro nació de la pasión, el deseo, la plenitud y la felicidad. Acababa de hacer un recorrido por Marruecos —con mi segundo marido, al que considero el hombre de mi vida—, durante el cual tuve la inspiración para escribir mi segunda novela: Pasión en Marrakech.





Cada una de mis obras ha emergido de una etapa de mi existencia, de un período de mi de evolución. Tal y como vivo, escribo; tal y como escribo, vivo. La escritura es mi pasión y mi obsesión. En casa, la mayor parte del tiempo, cuando no estoy escribiendo, mi conversación gira en torno a tal personaje o tal otro, o en torno a comentarios que mis lectores me hacen sobre Pasión en Marrakech o sobre Me separé, aunque le amaba demasiado, publicada recientemente.





Dicho lo dicho es posible que os preguntéis a partir de qué emoción o sentimiento nació la idea para la novela en la que trabajo en la actualidad. Pues en esta ocasión y por primera vez en la vida, ahora que ya tengo cuarenta y muchos años, siento que la explosión creativa que estoy experimentando no tiene nada que ver con lo que me ha pasado o ha dejado de pasar. La inspiración la tuve hace mucho tiempo, tirando del hilo de una anécdota que alguien me contó. Eso solo fue la puntita del iceberg. El resto emerge a diario en mi imaginación y está resultando un proceso tan maravilloso y enriquecedor que no sé ni cómo describirlo. También es laborioso, porque esta vez he tenido que documentarme a conciencia para situarme en la época en la que sucedieron los hechos. Y resulta que cuanto más me informo, más interés despierta en mí el tema que estoy investigando. Disfruto haciéndolo. 

Por lo tanto, ¿de qué sirve ahora lamentarse por no haber hecho esto hace veinte o treinta años? Cada circunstancia tiene su tiempo y lugar. Las cosas suceden como suceden por alguna razón. Y quizá mi destino era atravesar todas esas etapas de oscuridad, dudas, desazón y desasosiego antes de encontrar el equilibrio. Antes de alcanzar la anhelada madurez como mujer, como persona y como escritora. 










domingo, 11 de enero de 2015

MUY PRONTO A VUESTRA DISPOSICIÓN: Me separé, aunque le amaba demasiado

 
 

 
Fue el primer libro que escribí y durante años permaneció oculto en el cajón del olvido. Mi intención inicial de publicarlo se fue disolviendo con el paso del tiempo. Hasta que un día pensé: "¿y por qué no? ¿Y si puede ayudar a alguien?". La primera duda que se me planteó fue cómo clasificarlo. El género que más se acerca a su estilo es el de "autoayuda", pero no se ajusta del todo. No es un estudio de varios casos, tampoco se trata de una lista de consejos a aplicar en determinadas situaciones... No, en absoluto. Es sólo una historia que invita a reflexionar y tal vez sirva de consuelo a quienes estén pasando o hayan pasado por una situación similar. Un mensaje de esperanza que en breve verá la luz y tendrás a tu disposición. Si algún lector (o lectora) se identifica con los hechos y experimenta alivio al leerlo, entonces habrá merecido la pena escribirlo.
 
Aquí tenéis la sinopsis:
 
 
 

Me separé, aunque le amaba demasiado
Susana cree estar muy enamorada de David, pero lo cierto es que la suya es una compleja relación de codependencia. Él es mentiroso e inmaduro. Ella altamente responsable y sensata, aunque también insegura, soñadora y con tendencia a adornar en su mente la realidad. Susana guía, protege, defiende, justifica.  David… simplemente se deja llevar. El empeño de la chica logra crear la ilusión externa de que su matrimonio funciona, hasta que él cae en las redes de una adicción y ella se topa con el dilema de luchar a diario en una batalla que no es la suya, condenada al fracaso sin remedio. La llegada de un hijo complica las cosas aún más y van cayendo en picado a una especie de pozo sin fondo del que resultará casi imposible salir sin ayuda. Cuanto más adicto al juego se vuelve él, más enganchada a David se siente Susana.
La narración, escrita en primera persona, se va intercalando con artículos que abordan temas como el síndrome de Peter Pan, la autoestima, el autoengaño, el amor adictivo o la ludopatía. Un testimonio real acerca de lo complicada que es la convivencia con un adicto; de lo difícil que puede resultar romper una relación malsana; y del reto que supone superar la ruptura… y seguir adelante.


sábado, 20 de diciembre de 2014

Adiós, 2014... ¡Bienvenida, 2ª edición!


 




Estamos a punto de finalizar un año que ha resultado para mí tan significativo como fructífero, a nivel literario. No todos los avances son visibles, de momento, pero os aseguro que estoy trabajando como jamás lo había hecho, sin perder la esperanza de recoger el fruto de mis esfuerzos en un futuro no muy lejano.
 




He compartido con vosotros algunas de mis modestas hazañas y lo he hecho con gran placer y alegría. Lo que se ve desde fuera es que mi novela Pasión en Marrakech se está difundiendo sin cesar y llegando cada vez más lejos. Os lo cuento porque la ilusión que me mueve es tan grande que no puedo contenerla, vamos, que si me callo reviento... Pero lo cierto es que también hay cosillas que me guardo para mí, como cuando alguien contacta conmigo por email preguntándome si desde Venezuela podrá escuchar esa entrevista que me van a hacer, o si encontrará mi libro en cualquier librería de su país. He observado que tengo bastantes seguidores en Latinoamérica (en Venezuela donde más) y eso me hace sentir un orgullo indescriptible, por más que lamente tenerles que decir que, de momento, Pasión en Marrakech sólo se vende en España, a pesar de intuir, con notoria claridad, el éxito que podría tener entre el apasionado público latino. Lo que tampoco se ve desde fuera es la cantidad de horas de dedicación y empeño que le pone una servidora a estos logros, porque no es fácil compaginarlo todo: escribir, promocionar la novela publicada y contactar con las posibles editoriales interesadas en mis otros trabajos, por ejemplo... 
 
 


Presenté mi novela el 31 de octubre de 2013, en la librería La Font de Mimir, de Barcelona, ¿os acordáis? Para mí fue todo un acontecimiento, no sólo porque era mi primera presentación, sino porque siempre he huido de cualquier ceremonia que implicase hablar en público, ¡qué nervios pasé! Pero fue una tarde maravillosa que no olvidaré ni aunque viva cien años. Después de eso, a lo largo del 2014 he tenido varias presentaciones más: en la Casa de la Cultura de Frigiliana (Málaga); en la Llar del Llibre de Sabadell; y en la librería Santos Ochoa de Barcelona. He participado, además, en una maratoniana jornada de firmas el 23 de abril, día de Sant Jordi; y en otra no menos intensa en la caseta de Tombooktú, durante la Feria del Libro de Madrid; me han hecho entrevistas para blogs, diarios locales y emisoras de radio... ¡Ah! Y he presentado a una autora (otra cosa nueva para mí): mi compañera de editorial Raquel G. Estruch. ¿Qué más se puede pedir? Me considero afortunada, y la lista de agradecimientos es tan larga que, si empiezo a enumerar, no acabaré nunca. Eso sí, cada uno de estos actos va precedido de una concienzuda preparación por mi parte, que después me deja tan exhausta como si hubiese batido el nuevo récord mundial de cien metros lisos. ¿Por qué? Pues porque lo doy todo, me entrego por entero, en cuerpo y alma.

 


Mientras tenía lugar esta magnífica sucesión de eventos que han desbordado todas mis expectativas, he estado trabajando en un nuevo proyecto literario, una novela que empecé hace unos meses y tardaré otros tantos en terminar; además, he seguido contactando con editoriales para las obras que tengo escritas y espero publicar (que de vez en cuando sufren retoques varios).

 

Por si esto fuera poco, la 2ª edición de Pasión en Marrakech está a punto de salir del horno.

Así es que...
¡¡¡GRACIAS, 2014!!!
Doy las gracias a mis lectores, a Tombooktú y a todos los que habéis contribuido, de una forma o de otra, a que esta escritora que apenas está empezando a darse a conocer, se sienta tan orgullosa de las metas alcanzadas.

 

A esa flamante 2ª edición de Pasión en Marrakech le doy mi más calurosa bienvenida, y le pido que no se acomode demasiado, porque no tardaré en ir a por la 3ª; y después a por la 4ª y...






 

viernes, 21 de noviembre de 2014

Entrañable tarde entre amantes de la lectura

 
 



¿Os acordáis de mi maratoniana jornada de Sant Jordi?
Fue increíble. Todo el día arriba y abajo, firmando aquí, firmando allá. De los eventos que he vivido a lo largo de este intenso 2014 que ya se acaba, ese es uno de los que guardaré en los archivos mentales de mis recuerdos con mayor cariño.




La primera librería que pisé aquel 23 de abril fue Santos Ochoa, nunca lo olvidaré. Ahí conocí a la encantadora Montse Blanca Juárez, administradora de su Club de Lectura, y enseguida supe que nos íbamos a llevar bien. Fue ella la que me habló del Club y me comentó que los miembros eran mujeres, en su mayoría, pero no porque no pudiesen participar hombres, sino porque a ellos les cuesta más animarse con este tipo de eventos, algo que he podido comprobar en varias ocasiones. Montse me explicó que un jueves de cada mes se reunían para hablar de un libro determinado, debatirlo, leer párrafos en voz alta y dar cada una su opinión. Y de vez en cuando organizaban, además, presentaciones de autor. Fue ella misma la que me invitó a dar a conocer mi novela Pasión en Marrakech en una de esas convocatorias tan especiales, propuesta que, dicho sea de paso, acepté de inmediato.





El día elegido fue el jueves, 13 de noviembre de 2014, a las 19,30 horas. Una tarde entrañable.


















Tal y como había vaticinado Montse, no lo viví como una presentación propiamente dicha, sino como una charla entre amigas y amigos (ese día participaron hombres, ¡doy fe!), una estupenda reunión durante la que se habló de la pasión, del erotismo; de la represión, de la rigidez católica en algunos sectores de la alta sociedad; de la cultura marroquí, de las costumbres de nuestro país vecino, tan cercano y la vez tan lejano; del contraste entre la pobreza más extrema y el lujo; del aborto, de la vida... y un sinfín de temas más que de un modo u otro están presentes en Pasión en Marrakech y llaman a la reflexión.






 
 
 
Todo ello en medio de un ambiente que rezumaba calidez familiar, calidad cultural, amor por la lectura y...
Pasión por la literatura, en definitiva.
 
 
 
 
Quiero dar las gracias a todos los que estuvisteis apoyándome, escuchándome y compartiendo vuestro valioso tiempo conmigo (personas conocidas, unas, y otras desconocidas, que ya no lo son); a los fotógrafos espontáneos que surgieron por doquier (y con especial afecto a Víctor Pérez Moreno); y por supuesto a Nelly, la dueña de la librería Santos Ochoa
 

 
 
 
Pero sobre todo quiero transmitir mi agradecimiento a Montse Blanca Juárez, no sólo por concederme la oportunidad de participar en su Club de Lectura como autora invitada, sino también por leerse Pasión en Marrakech con tanto interés, desmenuzándola, analizándola en profundidad. Saltaba a la vista que había disfrutado de su lectura y supo trasladar al público ese sentimiento con toda la pasión que la propia novela rebosa.
 
Fue genial, Montse, mil gracias.
 
 
 

 

 
 
 
 
 

sábado, 8 de noviembre de 2014

Sabadell, testigo de mis pasiones



 
Siento un gran cariño por Sabadell.
La primera vez que pisé su asfalto fue en el año 2003. Me habían ofrecido ejercer como psicóloga en un centro médico de ese municipio de Barcelona y acepté de inmediato, a pesar de la distancia. Quien me hacía la propuesta era un buen amigo, confiaba en él, y tenía el presentimiento de que todo iría bien.
 
 

















Mis amigos y conocidos creyeron que estaba loca. Para cumplir con mi mini jornada de dos horas diarias debía coger el autobús y el tren, tardaba noventa minutos en ir, y otros tantos en volver. No hice caso a nadie. A pesar de las múltiples advertencias, sólo presté atención a mi intuición, que me decía con insistencia que sí... y que sí.
  
Creo en las señales. En cuanto bajé del FGC y caminé rambla arriba, aquella primera tarde, supe que no me había equivocado. El lugar era precioso. Percibía las buenas vibraciones a cada paso que daba. Se oían las campanas de la iglesia, se respiraba calma, nada de estrés... y tuve la impresión de que Sabadell poseía el encanto de un pueblo combinado con las ventajas de una ciudad. En apenas unos días pude comprobar que estaba en lo cierto.
 
Fue pasando el tiempo y cada vez estaba más contenta. Mis compañeras eran estupendas, el jefe un encanto, el sueldo más que razonable, y el ambiente en el lugar de trabajo inmejorable.



 













Y eso que lo mejor aún estaba por llegar...

En esa época yo era un alma solitaria que a pesar de haber pasado por un divorcio, seguía creyendo en el amor. Una tarde las chicas y yo supimos que teníamos un nuevo compañero de trabajo y... ¡zas! Cupido hizo de las suyas, y me atravesó el corazón. Así fue. En ese centro médico de Sabadell sucedió el milagro y comprendí de inmediato por qué mi intuición me había llevado hasta allí. Conocí a mi hombre, el único, el verdadero, ese que ahora es mi marido y ha cambiado por completo mi visión de la vida, del amor, de la pasión... ¡y de tantas otras cosas! Ni él vivía ahí, ni yo tampoco. Fue el destino el que hizo que se cruzaran nuestros caminos. Por eso le tengo tanto cariño a Sabadell, testigo mudo de íntimas confidencias, intercambio de miradas furtivas y... besos apasionados.


 



























En el 2006 y por voluntad propia dejé mi empleo de Sabadell, no por estar descontenta, sino porque no podía seguir con ese ritmo. Trabajaba en otro centro por las mañanas, en Barcelona, y resultaba agotador. Apenas me quedaba tiempo para atender a mi hijo, y mucho menos para escribir. Sin embargo, fueron tres años estupendos y los repetiría con los ojos cerrados.

 

Este verano, mientras cubría una suplencia en ese mismo centro médico, se me ocurrió acercarme una mañana a la Llar del Llibre de la calle Sant Antoni a preguntar cómo iban las ventas de mi Pasión en Marrakech. La respuesta fue positiva, y enseguida me ofrecieron hacer una presentación ahí, si quería. ¡Acepté encantada! Y acordamos concretar la fecha y otros detalles a partir de septiembre.
 
Dicho y hecho. Montse fue la encargada de guiarme en la organización del evento, que tuvo lugar hace tres días.





















 
 
En efecto, el pasado miércoles, 5 de noviembre de 2014, presenté mi novela Pasión en Marrakech en La Llar del Llibre. Era una típica tarde de otoño y empezaba a refrescar, pero yo ni me enteré, porque la calidez con la que me acogió Sabadell, una vez más, no me permitió sentir frío en ningún momento, al contrario, me ardían las mejillas de satisfacción.
 
 

Tuve la suerte de ser presentada por mi buen amigo y compañero de letras Francesc Rovira Llacuna (como en la primera ocasión, en La Font de Mimir de Barcelona, ¿os acordáis?). Escritor, crítico, abogado y profesor en Atrium Literario, taller en el que participé durante un tiempo.



La gente se fue dejando caer por la librería con calma, sin ninguna prisa, en un goteo diminuto pero incesante. Había numerosas caras conocidas aplaudiendo, animando... y alguna que otra desconocida que pasaba por allí y no logró evitar rendirse a la pasión. 
















 
 
 
No tengo más que palabras de agradecimiento para el personal de La Llar del Llibre por su amabilidad y profesionalidad; a Francesc Rovira Llacuna por aceptar acompañarme de nuevo; a Ediciones Tombooktu por estar ahí, al pie del cañón; a Farida, por las estupendas fotos hechas con su magnífico iPad (tengo que modernizarme a nivel tecnológico, lo sé, lo sé...); a mis queridas antiguas compañeras de trabajo y amigas, que vinieron con sus novios, maridos, hermanas... ¡gracias, chicas! Sois geniales; a las que deseaban venir pero no pudieron, gracias también, porque la intención es lo que cuenta. Y un millón de gracias a todos los asistentes, en general, porque la presentación de un libro no sería tal sin público.

 













En Sabadell encontré la pasión hace diez años, y yo se la devuelvo ahora con creces, porque si mi corazón no estuviera tan lleno como está de ese poderoso y mágico sentimiento capaz de mover montañas no hubiera podido escribir una novela como Pasión en Marrakech.
 
 
Gracias, Sabadell.

 
 


¿Escritora en crisis?

Estoy en crisis, me digo a mí misma. ¿Por qué? Me pregunto, iniciando una especie de monólogo interno absurdo. Porque aún no he empezado la ...