domingo, 4 de noviembre de 2012

Mis cuadernos y yo






Bienvenidos a mi blog. Inicio hoy esta aventura, no sin cierta dosis de timidez, aunque con mucha ilusión. Así es que, para ir rompiendo el hielo, os contaré algo de mí.
Nací en Barcelona en el año 1967. Soy psicóloga de profesión y escritora por vocación. Lo primero me proporciona el pan que nutre el cuerpo. Lo segundo me otorga la paz que alimenta el espíritu, permitiéndome seguir con vida. La necesidad de plasmar en alguna parte todo aquello que no me atrevía a decir en voz alta me impulsó a empezar a escribir a los doce años. Para mí, escribir es como respirar, si no lo hago, me falta el aire.
Mis padres son de un pueblo malagueño al que profeso gran cariño y en el que he pasado casi todos los veranos de mi infancia y adolescencia. Ser hija de inmigrantes me ha marcado, siempre tuve muy presente mi origen andaluz, aunque me siento orgullosa también de ser catalana. Recuerdo con especial cariño aquellas dilatadas vacaciones que se repetían, año tras año, repletas de emocionantes aventuras que yo narraba, con apasionado detalle, en mis inseparables cuadernos. Porque por mucho que el verano fuera la típica época de jolgorio compartido y diversión sin límites ni horarios, en algún que otro momento mi menda se las ingeniaba para escabullirse y desaparecer, en una búsqueda desesperada de privacidad y silencio. Tenía un escondite secreto para escribir: la escalera que conducía al terrao de la casa de mi abuelo. Un simple escalón le servía de apoyo a mis posaderas y otro hacía las veces de escritorio. Evidentemente, mi prima no tardó en descubrirlo. Aun así, lograba arañar esos retazos de intimidad día sí, día también.

A pesar de la evidencia de que lo mío eran las letras, acabé estudiando Psicología. A los dieciocho no sabía muy bien qué quería. Eso, unido a que aprobé la selectividad por los pelos —circunstancia que me impidió optar a Periodismo, mi favorita—, y que no me atreví a acudir a las pruebas de acceso a Bellas Artes —mi segunda preferida— propició que acabara licenciándome en Psicología Clínica. Guardé el título, me puse a trabajar de telefonista y me casé. Tuve un hijo, le hice frente a una difícil ruptura matrimonial y empecé a ejercer de psicóloga, por primera vez, en un Centro de Reconocimiento para Conductores. Nunca dejé de escribir. La escritura me ha acompañado en los peores y mejores momentos de mi vida. En mi intento por superar el divorcio busqué ayuda profesional y, al mismo tiempo, vomité un libro, el primero, Me separé aunque le amaba demasiado. Tres años después conocí a mi actual marido, un hombre marroquí que despertó en mí el interés por un país y una cultura que hasta entonces desconocía. El amor hizo renacer en mí la ilusión por la vida y la pasión por la escritura. Y fue la inspiración para crear Los ojos de Saïd, mi primera novela, y Pasión en Marrakech, la segunda.

Mis tres libros permanecen a la espera de ser publicados. Ya tengo en mente un par de nuevos proyectos. Y por mucho que avance la tecnología, y que este pequeño portátil se haya convertido casi en una prolongación de mi propio brazo, seguiré practicando, de tanto en tanto, el saludable acto de escribir a mano, con mi imprescindible Pilot azul de tinta gel, en mis inconfundibles cuadernos de hojas cuadriculadas y espiral metálica en los bordes, tamaño de medio folio y grosor considerable. Lástima que ya no pueda hacerlo sentada en un escalón. Y no sólo por las lumbares, sino porque después de morir mi abuelo, que en paz descanse, vendieron la casa. Los buenos recuerdos, en cambio, jamás mueren. Y menos aún los que dejaron su huella imborrable sobre el papel.








5 comentarios:

  1. Me siento identificada contigo Maria del Mar, me gusta cómo escribes. Un saludo. Inma.

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  2. Gracias, Inma! Yo también he leído algunos de tus poemas, son preciosos, rezuman emoción y ternura... no dejes de compartirlos!
    Un abrazo.

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  3. Málaga te hizo bonita, y Cataluña te vio crecer en belleza. Compartir tus creaciones es una maravillosa dedicación.
    Lo lamentable es, que los libros no den para vivir por fuera, aunque sí por dentro.

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    1. Tienes toda la razón, sin embargo, no hay que rendirse. Es difícil, pero no imposible. En cualquier caso lo importante es disfrutar de lo que se hace y transmitir algo positivo, o al menos así lo veo yo. Muchas gracias por tu comentario, Juan. Saludos.

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  4. Málaga te hizo bonita, y Cataluña te vio crecer en belleza. Compartir tus creaciones es una maravillosa dedicación.
    Lo lamentable es, que los libros no den para vivir por fuera, aunque sí por dentro.

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